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Cuando el aprendizaje depende de quien sostiene la mano
No podemos hablar de expandir la inteligencia si ignoramos la salud de quienes median. En el modelo de Feuerstein, la familia es el ecosistema primario. Si el cuidador está desbordado, el puente hacia el aprendizaje se debilita. Por eso, entender la modificabilidad cognitiva implica también cuidar a la familia, reduciendo el estrés para que el hogar vuelva a ser un espacio de mediación y no solo de supervivencia.
12/26/20253 min read
Existe una idea muy arraigada en nuestra cultura: pensamos que aprender es como llenar una taza vacía. Bajo esta lógica, el éxito de una persona depende de cuánta información logra retener y, lo que es más grave, asumimos que el tamaño de la taza viene predeterminado de fábrica. Si hay un diagnóstico de por medio, solemos creer que la taza es "pequeña" y que forzarla solo traerá frustración.
Reuven Feuerstein, el psicólogo que desafió los límites de la inteligencia, nos propuso una verdad mucho más esperanzadora: aprender no es llenar una taza vacía; es saber que la taza puede crecer y cambiar.
Este fenómeno se llama Modificabilidad Cognitiva Estructural. El cerebro no es un hardware fijo, sino un organismo vivo que se expande. Pero para que esa expansión ocurra, hace falta una pieza clave que a menudo olvidamos: el Mediador.
El Mediador: Un filtro en un mundo de ruido
El mediador (ya sea padre, madre, docente o cuidador) no es alguien que simplemente entrega contenidos. Su función es mucho más vital: es un filtro. Vivimos en un mundo saturado de estímulos que, para muchos, pueden resultar caóticos o carentes de sentido. El mediador se interpone entre el mundo y el aprendiz para organizar, seleccionar y dar significado a lo que sucede.
Sin embargo, para ser un buen "filtro", el mediador necesita estar presente. Cuando el cuidador está bajo un estrés crónico, el filtro se rompe. El estrés familiar no es solo una carga emocional; es un obstáculo para la modificabilidad. Un cuidador agotado deja de mediar y empieza a reaccionar, convirtiendo el aprendizaje en una serie de instrucciones funcionales ("come", "vístete") en lugar de una experiencia de crecimiento.
Las 9 dimensiones para transformar la inteligencia
Para que esa "taza" crezca, Feuerstein identificó nueve características que transforman una interacción común en una experiencia de aprendizaje profundo:
Trascendencia: El mediador conecta lo que sucede hoy con el futuro. No enseñamos para el examen, sino para la vida, generalizando cada lección a nuevos contextos.
Significado: Se busca el "porqué". El mediador inyecta valor y propósito a la tarea, conectándola con la motivación personal del alumno.
Planificación a medida: Se definen metas individuales que respetan el ritmo propio, fomentando la autonomía para que el alumno aprenda a gestionar su propio esfuerzo.
El desafío como motor: El crecimiento requiere novedad. Presentar retos adecuados a la capacidad de la persona provoca que el cerebro cree nuevas estructuras para resolverlos.
Sentido de capacidad: Es la mediación de la confianza. Nadie expande su mente si no se siente capaz de hacerlo. El mediador construye una autoimagen positiva y fuerte.
Metacognición: Se enseña a "pensar sobre el pensamiento". El alumno aprende a autorregularse y a entender qué estrategias le funcionan mejor para aprender.
Respeto a la diversidad: Se reconoce que cada mente tiene su estilo. El mediador adapta su ayuda específica para que cada persona aproveche sus peculiaridades.
Conciencia del cambio: El alumno debe saber que está mejorando. Al hacerse consciente de su progreso, descubre su potencial oculto y se vuelve un sujeto activo de su propia evolución.
Sistema de valores: El aprendizaje es social y ético. Se median actitudes de respeto y empatía, asegurando que el crecimiento intelectual vaya de la mano con una conducta humana y solidaria.
Cuidar al mediador para proteger el proceso
No podemos hablar de expandir la inteligencia si ignoramos la salud de quienes median. En el modelo de Feuerstein, la familia es el ecosistema primario. Si el cuidador está desbordado, el puente hacia el aprendizaje se debilita. Por eso, entender la modificabilidad cognitiva implica también cuidar a la familia, reduciendo el estrés para que el hogar vuelva a ser un espacio de mediación y no solo de supervivencia.
Creer en la modificabilidad es un acto de resistencia. Es negarse a aceptar que un diagnóstico es una sentencia. Cuando entendemos que nuestro rol es ayudar a que la "taza" del otro crezca, dejamos de medir limitaciones y empezamos a construir posibilidades. Porque, al final del día, el derecho a cambiar y evolucionar es el derecho humano más fundamental que podemos defender.
