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Una vida al servicio de la resiliencia: ¿Quién fue Reuven Feuerstein?
Para entender por qué Feuerstein creía tanto en el potencial humano, hay que mirar los desafíos que enfrentó. Su biografía es una lección de resistencia y observación clínica.
12/26/20253 min read


Para entender por qué Feuerstein creía tanto en el potencial humano, hay que mirar los desafíos que enfrentó. Su biografía es una lección de resistencia y observación clínica.
Los años de formación y la huida de la guerra
Nacido en Rumania en 1921, Reuven fue un niño prodigio que ya leía la Biblia a los tres años y era multilingüe desde joven. Sin embargo, su vida cambió drásticamente con el ascenso del nazismo. Durante la Segunda Guerra Mundial, tuvo que huir de su país para evitar la persecución, estableciéndose finalmente en el actual Israel en 1944.
El encuentro con los "niños de Buchenwald"
Tras la guerra, Feuerstein recibió un encargo monumental: evaluar y educar a los niños y adolescentes que llegaban de los campos de concentración y de comunidades judías aisladas en el norte de África.
Muchos de estos niños estaban traumatizados, no hablaban el idioma y fallaban estrepitosamente en las pruebas de inteligencia tradicionales. Otros expertos los etiquetaban como "ineducables" o con "retraso mental irreversible". Pero Feuerstein notó algo: esos niños no carecían de inteligencia; lo que les faltaba era una experiencia previa de aprendizaje mediado. Habían sobrevivido a un caos que no les permitió aprender a organizar su pensamiento.
El mentor: Jean Piaget
Interesado en entender cómo pensamos, se mudó a Ginebra para estudiar con los grandes de la época, incluyendo al famoso Jean Piaget. Aunque admiraba a Piaget, Feuerstein se atrevió a discrepar de él en un punto crucial:
Piaget creía que el desarrollo sigue etapas biológicas fijas.
Feuerstein sostenía que la intervención humana (el mediador) puede "saltarse" esas etapas y acelerar el desarrollo cerebral.
Un legado mundial
En 1950, fundó el Instituto Hadassah-Wizo-Canada, que más tarde se convertiría en el Instituto Feuerstein en Jerusalén. Pasó el resto de su vida viajando por el mundo, trabajando con personas con Síndrome de Down, parálisis cerebral y autismo, demostrando que incluso con daños orgánicos, el cerebro puede reorganizarse.
Un dato conmovedor es que su propio hijo, Shmuel, nació con dificultades de aprendizaje, lo que impulsó a Reuven a aplicar sus teorías en su propio hogar con resultados asombrosos.
¿Cómo cambió nuestra visión de la neurodivergencia?
Antes de él, se creía que la biología era el destino. Feuerstein nos enseñó que:
El diagnóstico es solo una descripción del estado actual, no una profecía del futuro.
La cultura y el entorno son "nutrientes" para las neuronas.
La esperanza debe ser una herramienta clínica activa.
El derecho a no ser "fijo"
La vida y obra de Reuven Feuerstein nos dejan una lección que es, en esencia, un acto de justicia: nadie tiene el derecho de decidir hasta dónde puede llegar otra persona.
Para la comunidad neurodivergente, sus ideas son un refugio y un motor. Nos enseñó que un diagnóstico es simplemente una descripción de cómo alguien procesa la información hoy, pero nunca una sentencia sobre lo que podrá hacer mañana. Al entender que el cerebro es plástico y que la mediación humana es la llave que abre esa plasticidad, dejamos de ver "limitaciones" para empezar a buscar "caminos".
Ser un mediador es, al final del día, un acto de fe ciega en el potencial del otro. Como decía el propio Feuerstein, si no somos capaces de creer en la mutabilidad de nuestros hijos o alumnos, les estamos cerrando la puerta antes de que intenten cruzarla. Su legado nos invita a ser esos puentes, a rechazar las etiquetas estáticas y a recordar siempre que, con el apoyo adecuado, el cerebro humano no tiene un techo definitivo.
